Tras la muerte de su abuela, Clara se ve obligada a dejar Barcelona para trasladarse a Colmenar, un pequeño pueblo de montaña donde reside el único familiar que le queda con vida. Apenas se conocen, pero tendrán que convivir un año entero, hasta que Clara cumpla los dieciocho.
Lejos de su casa y de su mundo, Clara deberá enfrentarse a sí misma y a sus propios fantasmas, y mientras desentierra viejos secretos familiares, dos chicos completamente diferentes, Braulio y Bosco, despertarán la magia de su corazón... con consecuencias imprevisibles.
Reseña:
¿Por dónde empezar?
Este libro me fascinado al punto poético. Amo, realmente amo la forma de escribir de esta escritora. Esther Sanz escribe tan... maravillosa y poéticamente bello. De las acciones, hasta los mensajes. Todo cabe en la metáfora (explicada más adelante) de los corazones dormidos. Sin duda no imagino una autora mejor para describir este libro, porque voy a admitir algo: si no hubiera sido por esto, hubiera dejado el libro por la mitad (o quizá menos).
Creo que he dejado muy en claro mi cierto "disgusto" a la literatura romántica, pero me complace aclarar que ha sido una buena lectura.
Trata sobre un tema muy original, o no vista en muchos libros. Me refiero a la inmortalidad, pero... vista de una forma diferente. Y en realidad me refiero más como a una... vida a largo plazo, más que una eternidad.
Debo admitir que no he conseguido acercarme mucho a los personajes, siento que no me llegaron del todo, pero también estoy plenamente consciente de que no fue por culpa de los personajes, sino más de mi necedad.
No estoy apurada por seguir esta saga pero os garantizo que pueden esperar la reseña del segundo libro con mucha paciencia.
Podría darle un poco más de nota si el género fuere más de mi agrado, pero por ahora esto es todo lo que puedo darle.
Tres Estrellas y Media de Cinco.
Lucia Ojeda.

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